Hablar de la trayectoria escolar de los estudiantes nos debe llevar a recordar, revisar y rescatar experiencias de nuestra propia historia. Como profesionales docentes, tanto nuestras trayectorias como las de nuestros alumnos deben asumirse como un proceso de aprendizaje continuo.
En este camino, es fundamental darnos permiso para experimentar y probar nuevas estrategias para obtener mejores logros. Andrea Alliaud, doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires, nos recuerda en su artículo en Infobae, que «enseñar hoy nos obliga a probar, a crear y a convocar a los estudiantes«. Esto implica que nuestra labor debe estar en constante evolución, promoviendo la innovación en nuestras prácticas y decisiones. Si detectamos aspectos a mejorar, debemos ser creativos y valientes para cambiar el rumbo y construir nuevas oportunidades de aprendizaje.
El impacto del pasado en nuestra enseñanza
Nuestro pasado influye en la manera en que enseñamos, en nuestras actitudes y en cómo nos relacionamos con los demás. La experiencia vivida cuando fuimos alumnos tiene un alto componente formativo y moldea nuestra visión sobre la educación. Alliaud señala que «la experiencia escolar previa de los docentes impacta incluso más que la formación recibida en los profesorados». Por ello, es clave reflexionar sobre nuestras vivencias y cómo estas determinan nuestra forma de planificar, trabajar con otros y afrontar la realidad del aula.
Una realidad que enfrentamos día a día con nuestras propias expectativas y, en algunos casos, con una incertidumbre que nos lleva a replantearnos la profesión. La educación actual nos desafía a adaptarnos y a encontrar nuevos caminos para conectar con los estudiantes.
El aula como espacio de aprendizaje compartido
Desde En tus zapatos, priorizamos la mirada hacia el interior de cada uno para relacionarnos con los demás con la mayor empatía posible. La enseñanza es un proceso de interacción y construcción colectiva en el que los docentes debemos aprovechar los espacios para dialogar entre pares sobre nuestra tarea, nuestros miedos y expectativas. Alliaud destaca la importancia de la reflexión y el intercambio de saberes como herramientas clave para el desarrollo profesional y la mejora de la enseñanza.
El aula debe ser un espacio donde se fomenten saberes y competencias que permitan a los estudiantes convivir con la realidad en la que vivimos. La escuela de hoy es muy distinta a la de hace algunos años, y los docentes debemos actualizar nuestras prácticas para responder a los nuevos desafíos.
Por eso, es fundamental mirarnos, evaluar nuestras herramientas y reconocer dónde estamos para continuar este viaje de aprendizaje. La trayectoria docente se va nutriendo con las trayectorias de nuestros estudiantes. Aprovechemos cada jornada para retroalimentar nuestros vínculos y crecer juntos en este apasionante camino de la enseñanza.
¿Qué recuerdos tenés de tus distintas etapas formativas? ¿Hay algún suceso puntual o algún educador que hayas tenido que te inspire a ser creativ@ en el aula? ¿Tenés algún as bajo la manga que te sirve para innovar en tu forma de educar?



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